
Suelo y clima
El tipo de suelo es clave en nuestra identidad: en las zonas más altas predominan suelos calcáreos que aportan mineralidad, mientras que en las laderas más cercanas al río dominan arcillas profundas que ofrecen estructura. Las noches frescas y los días largos de sol de la Ribera del Duero promueven una maduración más lenta, lo que favorece la preservación de acidez natural y una mayor concentración de aromas.
El clima es continental: inviernos fríos, veranos secos y una marcada amplitud térmica día-noche, condiciones que inciden directamente en la calidad de la uva.










